Tiempo atrás sufrí en mis carnes la amarga experiencia de ver como mi pala, de doscientos cuarenta euros y quince días de antigüedad, se partía por la mitad al golpear una contra en el medio de la pista e impactar a la bola junto a la pala de mi compañero a pesar de haber gritado ¡MÍA!
Hace poco hemos vuelto a asistir a una situación similar, el choque de palas por parte de una pareja al ir a por la misma bola a pesar de que uno de ellos gritó ¡MÍA!, en la que en lugar de rotura de pala ha habido una pequeña lesión por parte de uno de los componentes.
Esta vez no ha sido grave, solo un hinchazón y una pequeña herida a la que hubo que añadir la pérdida del punto y la finalización del partido para trasladar a la victima a urgencias. Otras veces es peor ya que una lesión en la mano te puede apartar de las pistas por unas semanas o para siempre.
Hay quien considera el pádel un deporte individual practicado en pareja, algo así como formar un grupo por orden de llegada y ponerse a pegar tiros de pintura o de otro tipo. Para ellos “ESTO ES LA GUERRA,” todo vale, esa bola es mía, y la otra y la otra y la otra etc., yo voy a por todo y al otro que le den, pero si no me cubre es un manta, el partido lo gano yo o lo pierde él, le recriminan constantemente los fallos o les asesinan con la mirada. Pero se equivocan de medio a medio, el pádel no es un deporte individual. Pese a quien pese no estamos solos, se practica por parejas y eso quiere decir que estamos acompañados en lo bueno y en lo malo. Si decidimos no apoyar al compañero, no valorarle, no apoyarle y sobre todo no respetarle, nos va a ir mal, pero que muy mal tanto en las pistas como fuera de ellas,
¿Habéis visto como los pilotos de aviones de combate se apoyan, cubren y están en contacto permanente? U ¿os habéis fijado en como colaboran y se ayudan los componentes de una cordada en una escalada? Pues ese es el objetivo, complementarse con la pareja, aprovechar sus puntos fuertes y suplirle y ayudarle en sus carencias. Ocupar racionalmente el campo complementando y reforzando algunas zonas y cubriendo las del compañero cuando se descoloca y en definitiva siendo “RESPONSABLE” con uno mismo y con tu pareja.
Ahí esta el quid de la cuestión, ser responsable te da derecho a decir “MÍA” en unas ocasiones, pero también te obliga a decir “TUYA” en otras y desde luego obliga a los dos a respetar esas voces. También supone ofrecerle lo mejor de ti al compañero, tu mejor esfuerzo y movilidad, tu mejor remate, tu mejor defensa, tu mejor disposición para cubrirle y sobre todo tu mejor actitud cuando peor van las cosas. Es increíble lo que una sonrisa, una mirada de ánimo o una palabra de aliento pueden conseguir, sacando con ello lo mejor de tu pareja de juego cambiando en algunos casos el rumbo del partido llevándoos a una inesperada victoria y en los otros, al menos, saliendo de la pista como amigos con una sonrisa en la cara habiendo disfrutado de un buen partido.
Si conseguimos poner en práctica estos consejos tened por seguro que mejorara nuestra calidad de vida y probablemente nuestra cantidad ya que además de buenos amigos habremos conseguido a través del pádel el objetivo final del deporte que no es otro que ser mejor persona cada día.
Valdano 16 de Noviembre de 2009
